Más conexión.
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| El laberinto que vive una persona cuando va a denunciar un caso de violencia de género. |
Capitulo 2:
¿Qué pasa cuando se decide denunciar una agresión por violencia basada en género?
Por: Fabio Montes de Oca [Favio Junior]
Cuando una persona en la República Dominicana reúne el valor para romper el silencio y denunciar a su agresor o agresora, inicia un recorrido institucional conocido en las ciencias sociales como la
Ruta Crítica. Este trayecto es el camino que va desde la petición de auxilio hasta la sanción del culpable.
Aunque el Estado dominicano ha creado herramientas modernas que salvan vidas, el trayecto real sigue siendo un laberinto donde la burocracia, la falta de seguimiento efectivo y los estigmas dejan a las víctimas en una vulnerabilidad extrema.
Para entender por qué el sistema sigue fallando, debemos analizar de forma objetiva las luces y las sombras de esta ruta de protección, integrando todas las realidades del fenómeno.
Las Luces
Los avances tecnológicos y canales de auxilio
Innegablemente, en la última década, la República Dominicana ha desarrollado plataformas de atención inmediata que representan un gran avance en la fase inicial de la ruta:
La
Línea de Emergencia 212: Coordinada por el
Ministerio de la Mujer, es un servicio gratuito, confidencial y disponible las 24 horas del día. Cuenta con unidades de rescate policial que acuden al lugar de los hechos cuando una vida corre peligro inminente.
El
Chatbot SARA: Es una herramienta de inteligencia artificial accesible desde cualquier dispositivo. Permite recibir orientación legal y psicológica de forma totalmente anónima, reduciendo el miedo inicial al juicio social.
Línea Vida (809-200-1202): El canal directo de la Procuraduría General de la República para reportar emergencias y canalizar denuncias de carácter penal de forma rápida.
Casas de Acogida: Refugios temporales secretos y de alta seguridad donde se protege a las víctimas y a sus hijos cuando el riesgo de letalidad es extremo. Además, el personal técnico se capacita de forma continua con agencias internacionales como el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) .
Las Sombras
Los baches mortales y los sesgos del sistema
A pesar de contar con estas herramientas de entrada, el verdadero problema empieza cuando la víctima se adentra en el sistema judicial y policial. Es ahí donde la ruta se quiebra debido a tres desafíos estructurales:
El "Papel de la Muerte".
La ineficacia de las órdenes de alejamiento
El mayor talón de Aquiles del sistema dominicano es la orden de protección impresa.
Cuando un fiscal emite una orden de alejamiento, le entrega un papel a la víctima, pero no existe un mecanismo real de vigilancia para garantizar que se cumpla.
En la práctica, este papel a menudo notifica al agresor sobre la denuncia y detona su furia, regresando a buscar a la víctima sin que ninguna patrulla policial lo impida.
La ciencia jurídica y la sociología concuerdan en que una medida de protección sin monitoreo activo es una falsa sensación de seguridad.
Un enfoque científico de género inclusivo obliga a visibilizar una realidad sumamente silenciada: los hombres que sufren violencia psicológica, física o patrimonial por parte de sus parejas.
Debido a la construcción cultural de la
masculinidad dominicana ("los hombres no lloran", "un hombre no se deja pegar"), el varón que es víctima enfrenta una barrera doble.
Si decide acudir a una fiscalía, frecuentemente es objeto de burlas, escepticismo o desatención por parte de los agentes receptores.
Al no existir protocolos ni la misma confianza institucional para ellos, la inmensa mayoría sufre el maltrato en absoluto silencio, lo que alimenta una alarmante "
cifra negra" estadística y graves crisis de salud mental que a veces degeneran en tragedias.
El vacío legislativo y el Código Penal
Nuestro país sigue operando con parches legales obsoletos.
Actualmente, el feminicidio no ha estado tipificado de forma autónoma con las agravantes penales necesarias en todos los niveles del código actual, y las lagunas procesales han permitido que muchos agresores consigan libertad bajo fianza con facilidad, regresando a terminar el crimen o a tomar represalias contra quien denunció.
La urgencia de un cambio de enfoque
La Ruta Crítica actual funciona relativamente bien para escuchar a la víctima en el momento de la emergencia, pero falla gravemente en la protección y el seguimiento a mediano y largo plazo.
Si queremos salvar vidas, el Estado debe transicionar hacia un modelo penal y preventivo que no discrimine por género en la recepción del dolor, y que controle de forma activa y tecnológica al agresor.
Próxima entrega (Capítulo 3): Las víctimas invisibles y el Cuarto Poder: ¿Qué pasa con los niños huérfanos por feminicidio y cómo manejan los medios esta tragedia?
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