UASD San Juan en quiebra técnica con deuda millonaria

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imagen que recrea la situación económica del Centro UASD San Juan.

Por: Fabio Montes de Oca [Favio Junior]
Periodista y CPA.



SAN JUAN DE LA MAGUANA, RD.– Detrás de las aulas de la región sur y los discursos de expansión institucional se esconde un colapso financiero sin precedentes. Durante la gestión del recién pasado director, el maestro Carlos Sánchez (periodo 2023-2026), el Recinto UASD San Juan entró en un estado de quiebra técnica y cesación de pagos interna, operando físicamente con una caja vacía que apenas promediaba  17 mil 567 pesos mensuales libres, a pesar de figurar en el papel con presupuestos que superan los 400 millones de pesos. 

Una rigurosa auditoría realizada por un equipo técnico en materia contable de Conexión 21 con FJ a documentos financieros oficiales suministrados formalmente mediante la Ley 200-04 de Libre Acceso a la Información Pública revela cómo una agresiva política de retenciones automáticas aplicada desde la Sede Central en Santo Domingo, sumada a una pesada nómina pasiva de jubilados, obligó a la gerencia local a canibalizar los ingresos de los estudiantes de término, acumulando una asfixiante deuda oculta de 35.9 millones pesos con su propio cuerpo docente. 

¿Cómo llegó este modelo educativo a este laberinto de asfixia económica? 

Los números oficiales de la academia revelan una radiografía dramática.

La ilusión de las cifras y el "rescate" centralizado

Para entender la encrucijada de San Juan, primero hay que desmitificar sus presupuestos. El año 2025 marcó el punto de inflexión de la gestión financiera analizada por Conexión 21 con FJ. 

La sede central le aprobó originalmente al recinto un presupuesto de 366.5 millones de pesos, pero al cerrar la ejecución real, el centro terminó gastando 448 millones 675 mil 716 pesos con 87 centavos.

A simple vista, el diagnóstico arroja una severa desviación presupuestaria: el centro exhibió una eficiencia general del 122.41 por ciento, lo que significa que sobreejecutó sus fondos por un monto absoluto de 82.1 millones de pesos.

El reporte contable revela que este desborde no se originó en las aulas de clases. 

Al analizar la ejecución por programas, el área de Docencia (Programa 200) operó con una precisión matemática casi perfecta, gastando 264.8 millones de pesos de los 271.5 millones aprobados (un 97.52% de eficiencia). 

El verdadero agujero negro estuvo en el Programa 100 (Administración Superior), el cual se disparó a un inverosímil 202.07 por ciento de ejecución, gastando 173.8 millones pesos, cuando solo tenía aprobados  86 millones de pesos. 


Mantener el recinto abierto, climatizado e iluminado costó el doble de lo planeado, obligando a la Rectoría en Santo Domingo a inyectar auxilios financieros de emergencia.

 La ficción de la subvención mensual y la "succión" en origen

Existe un renglón denominado 504 (Subvenciones). En la teoría, la Sede Central le asigna al Recinto San Juan una transferencia mensual fija de RD$ 3,200,000.00 para sus operaciones. 

Al evaluar el periodo de 19 meses comprendido entre enero de 2025 y julio de 2026, amparado en la gestión del maestro Carlos Sánchez, el centro debió recibir un flujo bruto en efectivo de  60,800,000.00 pesos.

Pero el dinero físico casi nunca pisó el valle de San Juan. Aplicando una política implacable de deducción automática en origen. 

La Sede Central en Santo Domingo le aplicó retenciones automáticas al recinto por valor de  60,466,221.82 de pesos para pagar deudas institucionales cruzadas (como  28.5 millones de pesos de nómina interna y 15.8 millones de pesos de reajustes salariales).

Al restar los descuentos aplicados en los escritorios de Santo Domingo al ingreso teórico de San Juan, el flujo neto real de efectivo transferido libremente al recinto fue de apenas  333, mil 778 pesos con18 centavos combinado por los 19 meses.

Esto significa que la dirección del centro regional tuvo que hacer milagros operativos con una disponibilidad líquida promedio de apenas  17 mil 567 pesos mensuales. 

Al verse obligado a ejecutar egresos reales por conciliación de 90.6 millones de pesos con una caja vacía, el Recinto San Juan cerró el periodo con una diferencia neta negativa de  29 millones 818 mil 771 pesos con 06 centavos, una quiebra técnica de tesorería en toda regla. 

Cargas heredadas y el misterio de los jubilados presupuestarios

Una de las mayores sorpresas que arroja la fiscalización técnica de los documentos entregados bajo la Ley No. 200-04 es la cuenta 54010102 (Jubilaciones y Pensiones Locales), la cual absorbió en el año de mayor gasto la impresionante suma de 112 millones 731 mil 357 pesos con 66.

La UASD posee un Plan de Retiro, Pensiones y Jubilaciones exclusivo y autónomo, creado décadas antes de la promulgación de la Ley 87-01 de Seguridad Social. 

Este fondo interno a nivel nacional se encuentra en un déficit financiero crónico y estructural. 

Para fines de control y descentralización, la 
sede central utiliza un criterio de contabilidad de costos por centros de responsabilidad: cuando un profesor o administrativo de San Juan se jubila, su sueldo pasivo sigue cargándose directamente al presupuesto asignado a la provincia.

Esto genera una distorsión contable perversa: el 25.33 por ciento de todo el presupuesto de San Juan se evapora en pagar una nómina pasiva heredada. 

Una cuarta parte del dinero asignado al centro no compra una sola butaca, no financia un laboratorio ni beneficia a un estudiante activo, pero infla artificialmente el presupuesto de la provincia ante la Dirección General de Presupuesto (DIGEPRES).


Canibalismo financiero y la deuda oculta con los docentes

Al 15 de julio de 2026, la Relación de Compromisos Pendientes oficial del recinto certifica que el centro arrastra una deuda exigible a corto plazo de 35 millones 919 mil 606 pesos con 95. 

El desglose de esta cifra es el testimonio del colapso: el 86.41 por ciento de esa deuda ( 31 millones 031 mil 105 pesos ) corresponde a pagos atrasados de docencia, evaluaciones de tesis y viáticos administrativos generales, a los que se suman otros  1.6  millones de pesos adeudados específicamente por concepto de monográficos de graduación.

El mecanismo del trauma funciona de la siguiente manera: cuando un estudiante de término paga sus tasas especiales para cursar el monográfico, ese dinero en efectivo entra a la caja local del recinto. 

Como la Sede Central succiona la subvención base y el recinto debe pagar de inmediato facturas urgentes (como los 14.4 millones de pesos ejecutados en energía eléctrica, los  1.7 millones de pesos en combustibles para plantas o los  3.6 millones de pesos en comestibles industriales), la gerencia local utilizó el dinero de los monográficos para pagar los gastos corrientes de la planta física.

El resultado es un efecto de bola de nieve: la clase del monográfico se imparte, el profesor trabaja y la contabilidad registra el gasto como devengado, pero al momento de pagar los honorarios del docente, la caja física está en cero. 

La gestión cerró debiéndole a sus propios maestros más de 32.7 millones de pesos en pasivos académicos acumulados, mientras que unidades de servicio como la cafetería universitaria registraron pérdidas contables líquidas por  un millón 468 mil 113 pesos con 55 centavos. 

Análisis de Concentración del Gasto (Radiografía Estructural)

La auditoría de Conexión 21 con FJ determinó la distribución real del dinero ejecutado en el Recinto San Juan durante el año de cierre total unificado:

510 Servicios Personales (Sueldos Activos): 62.45 por ciento (280.2 millones de pesos)

540 Transferencias y Pensiones (Retirados): 25.33 por ciento (113.6 millones de pesos)

520 Servicios No Personales (Luz y Agua): 
5.55 por ciento (24.8 millones de pesos)

530 Materiales y Suministros (Insumos): 4.4 por ciento (19.9 millones de pesos)

610 Bienes Muebles (Inversión Tecnológica): 1.78 por ciento (8 millones de pesos)

660 Gastos Administrativos de Bienestar: 0.44 por ciento (1.9 millones de pesos)

Esta estructura contable desnuda la extrema rigidez operativa del centro regional: el 87.78 por ciento de todo el presupuesto se consume exclusivamente en nóminas (tanto activas como pasivas). 

El margen de maniobra para la inversión en laboratorios, actualización científica y renovación tecnológica del plantel es raquítico, limitándose a un minúsculo 1.78 por ciento.

El Recinto San Juan no operó de forma autónoma; financieramente funcionó como una gigantesca extensión de pagos administrada a la distancia.

Inferencia, Opinión 

El peligro de la descentralización a medias
La situación documentada en la gestión del maestro Carlos Sánchez es el reflejo de un mal endémico en la administración pública dominicana: la descentralización de las responsabilidades acompañada de la centralización absoluta del dinero. 

No se puede exigir eficiencia gerencial a las autoridades de un recinto regional si se les confisca en origen el capital de trabajo de su cuenta corriente operativa y se les obliga a cargar con nóminas de pensiones que corresponden al Estado o a la administración central. 

El uso del dinero de los monográficos para pagar el suministro eléctrico y el papel bond fue un acto de supervivencia institucional que, lamentablemente, rompió el principio contable de especialización de los fondos y deterioró la moral del cuerpo docente. 

Además, el financiamiento del centro pende de un hilo: la subvención fija anual del MESCYT (RD$ 38.4 millones) apenas cubre el 10.53% del costo operativo real de San Juan; el restante 89.47% depende del subsidio de la Sede Central.

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